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Adiós corbata, hola crocs

Han pasado casi dos años desde que el SARS-CoV-2 nos sacó de las oficinas y nos obligó a trabajar en casa. Y seamos honestos, si algo bueno hay en eso es que cambiamos las camisas de vestir por sudaderas y los zapatos de tacón por los incomprendidos crocs. 

Ya muchas empresas se han comenzado a reorganizar para gradualmente volver a las oficinas, pero la mayoría le apuesta a un esquema híbrido… y los códigos de vestimenta también.

Y aunque las ventas de ropa personal -incluyendo ropa, zapatos y cosméticos- crecieron un 8.5% en los 12 meses anteriores a agosto del año pasado por el aumento de la movilidad y la obligación de volver a la oficina, las tendencias en este sentido apuntan a fusionar la ropa de trabajo, pero sin sacrificar la comodidad a la que ya nos acostumbramos en casa.

Según un estudio realizado por IWG, el 55% de los encuestados, trabaja mejor cuando tienen la libertad de vestirse como quieren, y el 40% afirma que son más creativos cuando se sienten cómodos con la ropa que están usando.  

La encuesta revela que el 51% de los jóvenes de 25 a 34 años confirma que su atuendo de oficina está relacionado con su creatividad.

Usua Manero, consultora de imagen pública dijo a El Financiero que lo natural será regresar a laborar con ropa que no nos limite, se mantendrá la ropa formal pero cómoda. 

“Muchas empresas le pidieron a sus empleados dejar de usar corbata para evitar focos de contagio”, detalló. 

Una encuesta realizada por Office Group, una consultora de trabajo en Reino Unido, reveló que más de una cuarta parte de las personas encuestadas seguiría vistiendo de manera menos formal incluso cuando vuelva a la oficina.

Y tan marcada es la tendencia que las grandes marcas están prestando atención.

Zara, Mango y H&M, tradicionalmente tiendas en las que se puede encontrar una gran gama de “ropa Godín”, ahora están destacando los pantalones, camisas y vestidos “smart casual”.

Por su parte la firma Dockers, conocida por tener los pantalones caqui “más Godinez” del mundo, presentó un estudio en el que se destaca que 3 de cada 4 profesionales encuestados desea la libertad de no estar obligados a vestir un traje para ir a la oficina. 

Solo un 24.3% prefería trabajar en una empresa con un código de vestimenta formal. 

Y por supuesto, la corbata ha sido la más golpeada por esta nueva moda y se enfrenta a un futuro de confinamiento en el que solo podrá salir para eventos sociales y momentos muy puntuales.

 
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