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El momento fintech de América Latina

El 2019 significó un punto de inflexión para la industria Fintech en América Latina: Softbank, el conglomerado japonés que se ha vuelto uno de los aportadores de capital más importantes de Silicon Valley, anunció en marzo la creación de un fondo de 5 mil millones de dólares para invertir en etapas tempranas de financiamiento de startups de la región. “Esta magnitud de capital nunca se había visto en América Latina”, dijo Andre Maciel, socio directivo de Softbank. “Ya sentimos que esta oportunidad regional es mayor a lo que originalmente habíamos pensado”, agregó. 

México es parte fundamental de este momento. En la segunda mitad de 2019, Goldman Sachs aprobó un préstamo de 100 millones de dólares para Konfío y otra línea de crédito por 125 millones de dólares para Mercado Crédito. 

Las fintech mexicanas aspiran a alcanzar la escala de Nubank, el banco digital brasileño que recibió 400 millones de dólares de parte de TVCV (la firma de capital que financió las operaciones iniciales de Spotify y Netflix) en una ronda de levantamiento de capital que situó la valuación de la startup en 10 mil millones de dólares. Nubank  también ha recibido dinero de importantes firmas como el conglomerado chino Tencent Holdings y la legendaria firma de capital de riesgo de Menlo Park, California, Sequoia Capital.

La efervescencia latinoamericana de la industria fintech, de los “neobancos” y de nuevas aplicaciones de pago digital prometen acelerar la inclusión financiera en países con altos niveles de desigualdad en términos de acceso a servicios bancarios. La fusión de nuevas tecnologías con fuentes renovadas de capital para los emprendedores locales podría compensar los factores estructurales que explican el rezago regional en este campo.

El raquítico espacio fiscal de los gobiernos de América Latina, la influencia desmedida de grupos de interés en el diseño de las políticas públicas y un contexto de poca o nula competencia en estructuras de mercado dominadas por oligopolios han hecho virtualmente imposible la convergencia digital de la región con países de ingreso alto, en los que la mayoría de la población cuenta con servicios financieros de calidad. 

El Banco Mundial estima que, a nivel global, más de 2,500 millones de personas no tienen acceso a servicios bancarios formales. América Latina es parte importante de esta cifra. Sin embargo, la oleada reciente de inversiones en la industria Fintech podría consolidar la transformación digital que los gobiernos latinoamericanos no han podido alcanzar. 

El cambio de paradigma es una realidad. En febrero de este año, Varo Money recibió la aprobación de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos de Estados Unidos para operar como el primer banco 100% digital en el país. “Desde un punto de vista regulatorio, esto es un reconocimiento de que la tecnología que está cambiando a la banca se ha vuelto mainstream”, aseguró Colin Walsh, CEO y fundador de Varo Money. 

Es cuestión de tiempo que lo mismo ocurra en América Latina.

 
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