Tecnología.

Inversiones nucleares por el futuro del medio ambiente.

Rolls-Royce, el grupo de ingeniería británico, está organizando un consorcio para instalar más de una docena de “pequeños reactores modulares” (SMR) en todo Reino Unido, esto como parte de un proyecto medioambiental conocido como IP3, que se centra en la energía nuclear.

De acuerdo con una editorial de Gilliant Tett, de The Financial Times, Mike Hewitt, un ex contralmirante naval de Estados Unidos, será el encargado de presentar esta empresa ecológica a los inversores. 

El medio especializado detalló que esperan obtener unos 392 millones de dólares del gobierno británico para financiarlo.

“El criterio tradicional de ESG ha mantenido la energía nuclear fuera (de sus fondos). Pero creemos que esto está cambiando”, dijo Hewitt en The Financial Times. 

En su texto, Tett reconoce que hasta hace poco, la palabra “nuclear” era tóxica para la mayoría de los activistas ecológicos y muchos políticos.

Explica que esto es, en gran parte, por los riesgos de contaminación relacionados con el combustible nuclear gastado y los accidentes previos en las plantas nucleares. 

La periodista recuerda eventos como el colapso de 1986 en Chernobyl, Ucrania, o el tsunami de 2011 que dañó la planta de Fukushima en Japón, los cuales dejaron un  legado de temor tal que países como Alemania cerraron sus plantas existentes, junto con estados de Estados Unidos como Nueva York y California.

Esto, refiere Tett, hace que los fondos ESG sean cautelosos. Sin embargo, en la opinión de la periodista, ahora hay dos factores que podrían cambiar esta conversación. Primero, asegura, la tecnología nuclear está cambiando. 

Mientras que los reactores del siglo XX eran tan grandes y costosos que requirieron un compromiso de décadas para instalarlos, la nueva generación de SMR es más pequeña, más barata y mucho más flexible, detalla Tett.

Esto significa, dice, que pueden ubicarse en lugares más convenientes y, lo que es más importante, tratarse como una fuente de energía temporal o de transición.

El segundo factor, de acuerdo con el editorial de la experta, es una creciente sensación de realismo, o desesperación, sobre las emisiones de carbono antes de la COP26.

En un mundo ideal, refiere Tett, no hay (o debería haber) ninguna duda de que la mejor manera de reducir las emisiones es utilizar fuentes renovables, como la energía solar, eólica e hidroeléctrica.

 
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