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La Reserva Federal está cambiando el juego para los inversionistas

El colapso de Lehman Brothers y la crisis financiera que le sucedió inauguraron una nueva dinámica para los mercados. Como lo ha descrito ampliamente Mohamed El-Erian, ex director de PIMCO y el principal asesor de inversión de Allianz, los bancos centrales se convirtieron en “el único juego en la ciudad”. Traducción: la política monetaria de la Reserva Federal se volvió el principal conductor de los precios de los activos financieros a nivel global. 

En los últimos doce años, el cambio en la comunicación y en los niveles de la tasa de interés de referencia han provocado shocks relevantes como la disrupción de los mercados chinos en el verano de 2015 o la salida masiva de capitales de economías emergentes en 2013. 

A partir de estos eventos, la Reserva Federal asumió un nuevo mandato de facto adicional al mantenimiento de la estabilidad de precios y de un nivel óptimo de empleo: asegurar el funcionamiento ordenado de los mercados financieros. Esta condición implícita se ha traducido en un largo periodo con tasas de interés en niveles cercanos a cero. 

De acuerdo a cifras de Deutsche Bank, existen más de 13 billones de dólares en activos de renta fija cuya tasa de interés real es negativa. Los inversionistas están pagando por estacionar su dinero. 

La nueva normalidad (o anormalidad) de la política monetaria de la Reserva Federal ha obligado al banco central más importante del mundo a evaluar las premisas que conducen sus acciones,  como el comportamiento de la Curva de Phillips, que de forma gráfica relaciona el porcentaje de desempleo con el incremento de los salarios, y por ende la inflación. 

Después de años de registrar un nivel de inflación debajo del objetivo de 2% anual, la Junta de Gobierno de la Reserva Federal reconoce que el vínculo que en el pasado caracterizó a la relación entre el empleo y el nivel de precios ha cambiado de manera significativa, de modo que el objetivo de 2 por ciento pasará a un segundo plano hasta que la economía muestre señales de que es capaz de restituir niveles de inflación saludables. 

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, comunicó este significativo anuncio en el marco de la reunión virtual de Jackson Hole. Es difícil imaginar un escenario más propicio para dar a conocer un cambio de política monetaria de esta magnitud. 

El lenguaje utilizado por Powell, como el de todo banquero central, fue sutil y cuidadoso, utilizando términos como “condiciones monterías más laxas”. Sin embargo, a juzgar por la reacción que tuvo este mensaje en el mercado de bonos de largo plazo,  los inversionistas entendieron  que el banco central mantendrá la tasa de interés de referencia en niveles cercanos a cero durante un tiempo prolongado y que no modificará los programas heterodoxos de inyección de liquidez que están apuntalando los precios de las acciones de las compañías de élite en Estados Unidos. 

En la derecha, las páginas editoriales del Wall Street Journal lamentaron la decisión anunciada por Powell. Desde el punto de vista de columnistas como Greg Ip, el banco central está ampliando sus facultades y discrecionalidad, alejando a la política monetaria de un estándar basado en reglas (La regla de Taylor, por ejemplo). 

En la izquierda, economistas como el célebre Nathan Tankus, aplauden la medida y el reconocimiento de que la política monetaria no puede basarse en premisas que han perdido validez en esta coyuntura. 

Estamos ante un debate de primera importancia para la dinámica de los mercados financieros, uno que tendría que interesarle a todos los inversionistas.

Fuente: VectorAnálisis
Redacción: Staff e-Vector

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