Finanzas

Tu ánimo y tus gastos: más relacionados de lo que crees

¿Alguna vez has notado que cuando te pagan, estás más dispuesto a gastar en comida? ¿O por fin te animas a comprar esa televisión, camiseta o videojuego que tanto quieres pero, que por su precio, habías evitado? 

Esto se debe a que nuestros hábitos al gastar están directamente relacionados con nuestro estado de ánimo, y cuando nos pagan suele ser un momento feliz.

Es normal querer gastar al recibir dinero. Nuestros cerebros tienden a soltar endorfinas y dopamina cuando  gastamos dinero o nos damos un gustito costoso. Pero esto no significa que ese gasto verdaderamente nos vaya a ayudar.

Hay muchas emociones que pueden influenciar nuestros gastos. Por ejemplo, el hambre. ¿Alguna vez has ido a hacer despensa antes de comer? Te darás cuenta que gastas mucho más de lo que gastarías si fueras con el estómago lleno.

En este aspecto, el hambre y la comodidad van de la mano. Claro que es mucho más fácil pedir algo de cenar cuando llegas cansado del trabajo. Pero la verdad es que es más inteligente cocinar algo con lo que ya tengas en casa.

Lo mismo ocurre cuando salimos a tomarnos unas copas con nuestros amigos. Quizás vamos con la idea de tomarnos una o dos copas, pero se pone interesante la plática y de pronto ya llevas cinco copas. 

Si bien la convivencia y la diversión son importantes para sentirnos felices, el alcohol es un gasto que podemos moderar llevando solo la cantidad necesaria de dinero que tengamos planeado gastar.

Existe esa sensación de “¡me lo merezco!” que sentimos cuando hacemos una gran compra. Puede ser que sí, puede ser que no, pero muchas veces sería mejor idea usar ese dinero para pagar nuestras deudas o invertir.

Quizás viste alguna oferta que parece irresistible y decidiste hacer la compra solo porque pensaste que nunca volverías a ver ese artículo a un precio tan bajo. Pero piensa: ¿lo compras porque de verdad lo necesitas, o lo compras porque está barato?

Sin embargo, las emociones negativas son las que más pueden causarnos ganas de gastar sin pensarlo.

Mucha gente tiende a ahogar la soledad o la tristeza yendo de compras y haciendo gastos exorbitantes porque los hace sentirse en control de su situación. 

Por supuesto que es importante lidiar con estas emociones, pero si piensas gastar dinero para sentirte mejor, lo ideal sería buscar terapia.

Otra cosa que puede influenciar nuestros hábitos al gastar son las modas y la presión social. ¿A quién no le ha pasado que todo su grupo de amigos compra el nuevo celular o aparato de moda, y nosotros terminamos comprándolo solo por no quedarnos atrás?

Aquí es importante tomarnos un momento para pensar: ¿esta compra realmente me beneficia o solo la estoy haciendo por sentirme bien conmigo mismo?

Este pensamiento es algo que debemos tomar en cuenta cada vez que estemos a punto de hacer una compra. Recuerda que el dinero no es infinito, por lo que es importante tomar decisiones informadas sobre en qué gastarlo.

 
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